La impactación de los caninos (dientes que no han llegado a erupcionar y quedan incluidos en el hueso) se produce en aproximadamente un 2% de los pacientes de ortodoncia, es por ello la importancia de un control radiográfico y de erupción por parte de ortodoncistas y odontopediatras.
Estas visitas de control son muy importantes porque nos permiten realizar, si fuese necesario, procedimientos preventivos e interceptivos encaminados a evitar que los dientes permanentes que se están formando dentro del hueso se desvíen de su camino.
TAC: Siendo la radiografía un método de diagnóstico limitado en estos casos, le realizamos a la paciente una tomografía axial computarizada (TAC).
El TAC nos permite ver desde diferentes ángulos la posición real del diente y su relación con las raíces de los dientes vecinos. Esta herramienta es de mucha utilidad para planificar, tanto el tratamiento de ortodoncia como la cirugía, para acceder al canino y poder llevarlo a su posición correcta.
El cirujano realiza, previa anestesia local, la fenestración del canino. Este procedimiento consiste en retirar encía y hueso que rodea al canino para poder colocarle un bracket.
La tracción del canino la hacemos con la ayuda de brackets de autoligado y un aparato auxiliar que cruza el paladar. Desde este aparato auxiliar y con la ayuda de un resorte iniciamos el movimiento del canino hacia su posición correcta.





