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Qué es la ATM y por qué da problemas
La articulación temporomandibular es la que conecta la mandíbula con el cráneo, justo delante de las orejas. Es una de las articulaciones que más usas al día: interviene cada vez que hablas, masticas, bostezas o tragas. Dentro de ella hay un disco articular, una pequeña estructura que amortigua el movimiento; buena parte de los chasquidos tienen que ver con cómo se desplaza ese disco al abrir y cerrar. Los trastornos de la ATM aparecen cuando esa articulación —o los músculos que la rodean— trabajan bajo tensión o de forma forzada. Las causas más frecuentes son:- El bruxismo, es decir, apretar o rechinar los dientes, muchas veces de noche y sin darte cuenta.
- El estrés y la tensión acumulada, que se descargan sobre la musculatura de la cara y la mandíbula.
- Una mordida que no encaja bien (maloclusión), que obliga a la articulación a compensar.
- Sobrecarga o pequeñas lesiones por hábitos como morderse las uñas, masticar chicle a diario o masticar siempre del mismo lado.
- Desgaste de la propia articulación (artrosis de la ATM), más frecuente a partir de cierta edad o tras años de sobrecarga.
Las señales de que tu ATM puede estar afectada
No hace falta tenerlas todas. Si te identificas con varias de estas, conviene una valoración:- Dolor de mandíbula, sobre todo al masticar o al despertar.
- Chasquidos o ruidos al abrir o cerrar la boca.
- Dificultad para abrir bien la boca (trismus) o sensación de bloqueo.
- Apretar o rechinar los dientes (bruxismo), de día o de noche.
- Dolores de cabeza, de oído o de cuello sin una causa clara.
- Desgaste de los dientes o tensión constante en la cara.
Cuándo el dolor de mandíbula no viene de la ATM
No todo dolor mandibular es articular, y hay situaciones en las que no conviene esperar a pedir cita:- Dolor en el pecho, el brazo o la espalda que se irradia a la mandíbula, con sudor frío, náuseas o falta de aire: puede ser de origen cardíaco. Llama al 112 de inmediato.
- Dolor con fiebre, hinchazón de la cara o del cuello, o dificultad para tragar o abrir la boca: puede tratarse de una infección dental o de un cordal, y requiere atención urgente.
- La mandíbula se queda bloqueada y no puedes cerrarla o abrirla: puede ser una luxación mandibular; no fuerces la apertura y acude a urgencias.
- Dolor tras un golpe o una caída, para descartar una fractura.
- Dolor eléctrico, muy intenso y breve, en un lado de la cara, que puede apuntar a una neuralgia del trigémino y necesita valoración neurológica.
Cómo se trata la ATM: de lo más sencillo a lo más complejo
La gran mayoría de los trastornos de la ATM se abordan sin cirugía. El objetivo del tratamiento es aliviar el dolor y recuperar la función con la opción menos invasiva posible, y solo se plantea ir más allá si el caso lo exige. El abordaje habitual empieza por medidas conservadoras:- Férulas de descarga, que relajan la articulación y protegen los dientes del desgaste del bruxismo.
- Fisioterapia y ejercicios mandibulares, para devolver movilidad y descargar la musculatura implicada.
- Control de los hábitos y la tensión que sobrecargan la mandíbula: dieta blanda en las fases de dolor, calor local, evitar el chicle y no forzar la apertura.
- Abordaje de la mordida cuando forma parte del problema, en coordinación con ortodoncia si hace falta.
→ Cómo tratamos los trastornos de la ATM
Cuando el problema está en la posición de los huesos
Si el origen no está solo en la articulación sino en cómo encajan los huesos maxilares entre sí, puede valorarse una solución más estructural: la cirugía ortognática. Es una minoría de casos y siempre después de haber estudiado bien la situación. Es normal que la duda aquí no sea solo el dolor, sino la cara. En este tipo de intervenciones el cambio facial se planifica digitalmente a partir del TAC 3D, de modo que puedas ver la propuesta antes de decidir nada y hablarla con el equipo médico. Ningún paso se da sin ese estudio previo.→ Cuándo el problema está en la mordida: cirugía ortognática
Cómo abordamos tu caso
En Clínica Dental Can Parellada, en Terrassa, el proceso empieza por entender de dónde viene tu dolor antes de proponer nada: estudiamos tus síntomas y tu mordida, con apoyo de TAC 3D o resonancia cuando el caso lo requiere, y te explicamos qué le ocurre a tu articulación y por qué. A partir de ahí se plantea el tratamiento empezando siempre por lo más conservador, y se revisa la evolución para ajustarlo según cómo responda la articulación. Contamos con un equipo especializado en cirugía maxilofacial y el respaldo de todo el equipo de la clínica —más de 50 profesionales—, además de instalaciones propias de más de 500 m² con quirófano y laboratorio. Eso permite abordar desde el caso más sencillo hasta el más complejo en un mismo sitio, y que solo se recurra a opciones avanzadas cuando de verdad son necesarias.→ Unidad de cirugía maxilofacial